La casa de Washington, el lugar más patriota en el día de más orgullo en EEUU

La casa de Washington, el lugar más patriota en el día de más orgullo en EEUU
EFE | Miriam Barchilón
Mount Vernon (EE.UU.).-El hogar de George Washington, el primer presidente de Estados Unidos, se convirtió ayer en el lugar más patriota para celebrar el día de más orgullo nacional en el país, el Día de la Independencia, que se conmemora el 4 de julio.

En una jornada plagada de actos, miles de personas se acercaron a Mount Vernon, la mansión en Virginia, a las afueras de la capital del país, que sirvió de residencia durante años al expresidente y uno de los padres fundadores de EE.UU. George Washington y a su esposa, Martha.

Todo engalanado, teñido de rojo, blanco y azul, los colores de la bandera del país norteamericano, y decorado para la fiesta nacional, los jardines acogieron multitud de eventos desde la reconstrucción de Washington pasando revista a las tropas que luchaban para independizarse del Imperio Británico, hasta la ceremonia de naturalización de nuevos ciudadanos, y la ofrenda floral a su tumba.

Los estadounidenses celebran el 241 aniversario de su independencia del Reino Unido y conmemoran que tal día como hoy en 1776, los “padres fundadores”, entre los que se encuentra el primer presidente, aprobaron la Declaración de Independencia de las entonces trece colonias.

“Escuchen atentamente, porque esta es la parte más importante de su historia”, alertó el actor encargado de interpretar a Washington al inicio de la jornada a los espectadores, que eligieron revivir en familia el ambiente del siglo XVIII en lugar acudir a las tradicionales barbacoas y partidos de béisbol.

Con un aspecto físico muy similar al del héroe de la Guerra de la Revolución Estadounidense y acompañado por su ejército, Washington se congratuló de haberse deshecho de la “tiranía”, los impuestos y la falta de libertad que imponía el Imperio Británico.

Entre música patriota, como la canción de barras y estrellas, el himno nacional y melodías militares de finales del siglo XVIII, Benjamin Franklin leyó ante la atenta mirada de miles de personas la Declaración de Independencia, que tanto él como el propio Washington, John Adams, Alexander Hamilton, John Jay, Thomas Jefferson y James Madison firmaron casi un mes después en Filadelfia.

Uno de los momentos centrales de la jornada fue la ceremonia en la que un centenar de inmigrantes de 44 países diferentes recibieron el certificado de ciudadanía estadounidense.

Este acto, entre los más de 65 alrededor del país que cada 4 de julio dan la bienvenida como ciudadanos a unas 15.000 personas, les entregó su nuevo pasaporte “en el lugar más apropiado, en la fecha más indicada”, según el Servicio de Inmigración y Ciudadanía (USCIS), que organiza las ceremonias.

“Este es su primer día como estadounidenses, pero también es el primer día de Estados Unidos (…). Hoy supone un hito en sus nuevas vidas como ciudadanos de este país que lleva acogiendo desde sus inicios a inmigrantes sin importar su religión, sexo, raza, etnia, orientación sexual u origen”, aseguró el jefe de personal de USCIS, Carl Risch.

Entre los nuevos ciudadanos, la española Teresa Encinas Ellison, que reside en EE.UU. desde los 4 años, manifestó a Efe su “gran emoción” porque por fin le podía dar las gracias al país que tanto le ha dado.

Por su parte, una emocionada Chaya Cordero, una venezolana que llegó a los 16 años, aseguró a Efe que recibir el pasaporte fue “un regalo” y que, a cambio, “lo menos que podía hacer” era amar, querer y darle lealtad a EE.UU.

“Este es un sueño hecho realidad y estoy muy feliz (…). Además de convertirme en una ciudadana más, se van a abrir muchas más oportunidades en mi carrera militar”, explicó la especialista en la cadena de suministro en el ejército de EE.UU., de origen colombiano, Sonia Vega.

Con banderas en mano y tras pronunciar el juramento y la promesa de lealtad, además de cantar el himno estadounidense, todo con la mano en el pecho, los protagonistas de la ceremonia, junto con sus familiares y con sus conciudadanos a partir de ese momento, disfrutaron del resto de celebraciones con ocasión del “cumpleaños” del país.

Entre tanta alegría y orgullo, la parte más solemne la protagonizó la ofrenda floral a la tumba de Washington y de su mujer, realizada por “los hijos de la Revolución Estadounidense” ante la respetuosa mirada de los que visitaron el hogar del primer presidente de EE.UU.

Pero el rojo, blanco y azul, omnipresesentes durante todo la ceremonia, pusieron el broche final a la jornada patriótica con pirotecnia en el cielo de Mount Vernon.

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