CLEVELAND — Después de ocho meses y 414 partidos, Indios de Cleveland y  de Chicago decidirán el campeonato de Grandes Ligas del 2016 en noviembre, en un último y decisivo partido: ¡Habemus séptimus!

Los Cachorros anotaron siete carreras en las primeras tres entradas para aplastar 9-3 a los Indios, el martes en el Progressive Field, en el sexto encuentro de la Serie Mundial, forzando a que se juegue el último juego probable de una temporada de béisbol.

Chicago llegará a ese encuentro con 208 partidos jugados (30 de exhibición, 162 en la serie regular y 16 en la postemporada) mientras que Cleveland tiene 206 (30, 162 y 14). Ambos han ganado 10 choques en las eliminatorias, pero ninguno contará el miércoles.

El torpedero Addison Russell bateó jonrón con las bases llenas, el 19no. en 112 ediciones de la Serie Mundial –y el primero para un jugador de los Cachorros– y empujó seis carreras para liderar el despiadado ataque de Chicago, que entró al encuentro con 58 carreras en 15 juegos (3.8 por juego) en la postemporada y 10 en cinco choques (2.0 por juego en la final de las ligas mayores.

Russell bateó doble y jonrón con seis carreras empujadas, empatando con otros cuatro peloteros para la segunda mayor cantidad en un partido –el récord es de 7– y su estacazo de la tercera entrada fue estimado en 435 pies, el segundo más largo de su carrera.

Kris Bryant y Anthony Rizzo también sacaron la bola del parque en el ataque de 13 imparables de ellos Cachorros. Bryant bateó de 5-4 con dos anotadas, Rizzo de 5-3 con tres anotadas y dos impulsadas y Ben Zobrist de 4-2.

La Serie Mundial del 2016, la quinta que se decide en el mes de noviembre, se definirá el miércoles. Los Cachorros mandarán al montículo al derecho Kyle Hendricks (1-1, 1.31 en los playoffs), quien abrirá por quinta ocasión en la postemporada, pero por primera vez fuera del Wrigley Field, mientras que los Indios contarán con su mejor carta, el derecho Corey Kluber (4-1, 0.89), quien tiene dos triunfos en la serie.

En la historia de la Serie Mundial se han jugado otros 37 ”séptimos decisivos” partidos (sin incluir las cuatro ediciones que fueron pactadas a nueve encuentros y por lo tanto, tuvieron juegos 7 que no eran los últimos del playoff), siendo el primero el de 1909 que ganaron los Piratas de Pittsburgh 8-0 como visitantes a los Tigres de Detroit. Antes de esta temporada, los últimos 10 ocurrieron en 2014, 2011, 2002, 2001, 1997, 1991, 1987, 1986, 1985 y 1982.

Chicago trata de convertirse en apenas el séptimo equipo –y primero desde que los Piratas lo hicieron contra los Orioles de Baltimore— que se corona como visitante después de estar abajo 2-3.

Incluyendo las series de nueve juegos, en las 39 ocasiones anteriores que un equipo en ventaja 3-2 en la Serie Mundial perdió el sexto juego para permitir que se empatara 3-3, solamente 18 (46.2%) se repusieron para terminar atrapando la corona.

Nueve de los últimos 11 equipos que no aprovecharon y remataron en el sexto juego, terminaron perdiendo la Serie Mundial. El dato no es muy halagador para Cleveland, que no atrapa un título desde 1948, una sequía de 71 años, que, sin embargo, solamente es superada por la de 108 años de los Cachorros.

Cleveland trata de unirse a Gigantes de San Francisco del 2014, Marlins de Miami de 1997 y Rojos de Cincinnati de 1975 como los últimos clubes que pudieron reponerse al golpe psicológico de caer en el juego 6 para regresar en el próximo encuentro. También busca evitar que Chicago se convierta en el sexto conjunto –y primero desde Kansas City de 1985– que se recupera luego de estar abajo 1-3 para coronarse.

Para colocarse en posición de disputar un juego decisivo para buscar su primera corona desde 1908, los Cachorros hicieron exactamente lo que recomiendan los médicos del béisbol en este tipo de situaciones: Anotar primero y sacarle el aire al rival.

Lanzando el derecho Josh Tomlin, el antesalista Bryant, un candidato al Jugador Más Valioso de la Liga Nacional que estuvo dormido por la mayor parte de la serie, bateó jonrón solitario después de dos outs en la primera entrada. Antes del turno, Bryant bateaba .179 (123-22) con tres jonrones en conteo de 0-2 desde que llegó a Grandes Ligas.

El martes, su primer swing fue a una curva en 0-2 de Tomlin y mandó la bola a 426 pies a los asientos entre los jardines izquierdo y central para su segundo cuadrangular en los últimos dos partidos.

Rizzo y Zobrist batearon sencillos seguidos por encima del intermedista, pero Tomlin se recuperó obligando a Russell a conectar elevado sin fuerza a la zona entre los jardines central y derecho. Inesperadamente, el novato Tyler Naquin y Lonnie Chisenhall se quedaron mirando la pelota a la espera de que la atrapara el otro y lo que debió ser el tercer out de la entrada se transformó en un doble que produjo dos carreras más y puso a Chicago en ventaja 3-0.

En la tercera entrada, Bryant bateó un elevado sin fuerza al jardín derecho y otra vez, Naquin y Chisenhall tuvieron problemas para comunicarse y casi chocan cuando Chisenhall se quedó con la pelota.

Cuando Zobrist bateó sencillo al jardín derecho para llenar las bases, con dos outs, el manager Terry Francona se llevó a Tomlin con apenas cinco outs y 48 lanzamientos. Russell recibió al relevista derecho Dan Otero con su enorme trancazo por el jardín central para apagar los gritos de los 38,116, incluyendo el astro de la NBA Lebron James, que estaban en el estadio.

El derecho Jake Arrieta lanzó 5.2 entradas de dos carreras para conquistar su segunda victoria de la Serie Mundial –ambas en Cleveland– y el cubano Aroldis Chapman, quien había realizado un salvamento de ocho outs y 42 lanzamientos el domingo, volvió a entrar en la séptima entrada para apagar una rebelión y sacar cuatro outs con 15 lanzamientos para facilitar el triunfo de su equipo.

El miércoles, la Serie Mundial, y toda la temporada, se decidirán en un último tope, el sueño de los aficionados (y la televisión). ¡Habemus séptimus!